
Necesito confesar los delitos contra la propiedad, el fisco y la vida que ya todos sospechan que cometí, lo sé. En 1978 robamos con mi primo una caja de botellitas de licor en el kiosco “La Cotorra”. Al año siguiente me sorprendieron en el supermercado Iñiguez con un paquete de Manon abierto tomando una leche chocolatada entre las góndolas. En el 80 en Madrid robamos con otros chicos del barrio una caja de manzanas de un camión que había quedado todo el domingo estacionado frente al frigorífico Esperanza en la calle De Las Condes al 400. En el 83 en el Industrial con Sergio Damico abrimos el kiosco del colegio y nos llevamos gaseosas. Entre 1984 y 1985 nos colamos en reiteradas ocasiones en el pullman del cine Rex cuando nos rateábamos del colegio con Pilo y el Gato: vimos En retirada protagonizada por Rodolfo Ranni que la torturaba a Eda Bustamante con un velador enchufado y los filamentos de la lamparita rota apoyados sobre los pezones. Entre 1982 y 2008 infringí la ley de estupefacientes 23737 casi a diario. En el transcurso de 1986 robé cuatro copias en casette de piratas en vivo expuestos en la pared de la disquería Abraxas en Baires. Esta es la lista de algunos de los libros que robé entre 1987 y 1992: Dylan Thomas, Obras Completas, Buenos Aires, Corregidor, s/f. (en Fausto de Corrientes), Arthur Rimbaud, Poesía Completa, Barcelona, Aldo Pellegrini, Antología de la poesía surrealista, Barcelona, Luís Buñuel. Obra cinematográfica, Madrid, me colé en el recital de The Cure por la pared de la cancha de Ferro que da a las vías. En el 89 robé tres máquinas de sumar de la empresa donde trabajaba y las vendí en una compraventa de la calle Córdoba (la última vez una persona de civil que estaba en el local me preguntó dónde la había obtenido y le dije que mi papá había cerrado el almacén. Me anotó el nombre y el número de documento). Fui a Encarnación un fin de semana a comprar una cámara de video JVC que me entregaron por la tarde en Posadas, en una esquina. Compré divisas en el mercado paralelo. En el 91 preste plata para un aborto ,400 pesos o dólares. Me quedé con las Obras inmortales de Edgar Allan Poe en edición papel biblia del tío de Gonzalo que se murió de cirrosis (Madrid, Edaf, 1977), y con los largavistas de ese tío que también era burrero, y con un portalámpara de 1000 watts también suyo, porque se había aficionado al cine en los últimos meses de vida. En el 92 nos fuimos sin pagar de Fetiche, después de comer dos lomitos y una Quilmes imperial con una novia de esos dias. Me llevé de la Gerencia administrativa de la radio un Pequeño Larousse Ilustrado. Falté a las elecciones de diputados del 93, cuando me tocó ser autoridad de mesa en la Regional, ya estaba en Europa por esos días. Me quedé con el unplugged de Nirvana de mi amigo el Virgo. Entre el 95 y el 98 quisimos editar una revista literaria pero fue un fracaso de todos modos usamos resmas e impresora de la oficina donde trabajaba como empleado administrativo. De ahí mismo sustraje cajas de lápices HB2 que son los que prefiero para escribir, abrochadoras, resaltadores, lapiceras uni-ball, folios tamaño carta y oficio, carpetas negras con gancho, clips y calculadoras de mano. Me quedé con un CD de Martinho da Vila de mi amigo Beto (Coisas de Deus). En el 99 violamos con mi novia una propiedad privada para bañarnos en un cenote camino a Tulum. Bajé música indiscriminadamente por internet desde la última devaluación. Compartimos con mi vecino Ángel el abono de Multicanal. Me quedé con un Long Play de Opa, la banda de los hermanos Fatorruso y Rubén Rada, de mi amigo Sergio. Me llevé una servilleta del Hotel De Turismo donde me había sonado la nariz un día que fui a comer engripado tallarines con tuco-pesto. Desde el 2005 figura mi abuelo muerto como “a cargo” en mi declaración de impuesto a las ganancias, y una donación inexistente de 500 pesos al taller de discapacitados, que se deduce del monto imponible. Falseé la edad de mi sobrina para no pagarle la entrada de El ratón Pérez. En el 2007 pasé de largo el peaje del puente Chaco/Corrientes saliendo a las puteadas de un piquete. Hoy pague la patente con la oblea vencida.
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